jueves, 7 de noviembre de 2024

A 185 años de la Batalla de Chascomús.



La Batalla de Chascomús (Chascomús, 7 de noviembre de 1839) fue un enfrentamiento librado durante las guerras civiles argentinas, en el que las fuerzas leales al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas -comandadas por el coronel Prudencio Rosas, hermano del gobernador- vencieron a los revolucionarios de los Libres del Sur -comandados por Pedro Castelli, que habían insurreccionado poco antes gran parte del sur provincial- haciendo fracasar un vasto movimiento en contra de Rosas.



Varias crisis sucesivas empujaron al pueblo de Buenos Aires a buscar la tranquilidad a través del gobierno fuerte de Juan Manuel de Rosas, electo a principios de 1835. Éste asumió a condición que poder disponer, no sólo de las “facultades extraordinarias” que había utilizado en su primer gobierno, sino de la “suma del poder público”, otorgada por la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Para que no quedaran dudas del nombramiento pidió que un plebiscito confirmara el nombramiento y sobre 9000 votos sólo 7 fueron en contra de las facultades extraordinarias. La legislatura, que mantuvo alguna autonomía, nunca se atrevió a enfrentar al poderoso gobernador.


En 1838, se produjo el bloqueo francés al Río de la Plata, en protesta porque a los ciudadanos franceses se los obligaba a alistarse en el ejército como a los nativos. Los atacantes se apoderaron de la isla Martín García. Esto llevó al cierre de las exportaciones, lo que disgustó a mucha gente que se vio perjudicada económicamente y a la reducción de gastos por parte del gobierno.


Además del malestar por la fuerte reducción de las importaciones, los productores rurales del sur de la provincia se vieron afectados por un cambio en las condiciones de la concesión de sus campos en enfiteusis por parte del gobierno, que hasta entonces habían sido favorables a sus beneficiarios.


En la ciudad de Buenos Aires se gestó una conspiración para derrocar por la fuerza al gobernador, dirigida por el hijo de Manuel Vicente Maza, hasta entonces el mejor amigo de Rosas. Al ser descubierta la conspiración, ambos fueron muertos.


Un grupo de estancieros del sur había contado con el éxito de Maza para sumarse a la revolución. Junto con la noticia del fracaso de éste se enteraron de que Rosas sabía de la existencia de su grupo. Y también llegó la noticia de que el ex líder unitario, general Juan Lavalle, se había trasladado a Martín García para atacar Entre Ríos. Los “Libres del Sur” lo comprometieron a ayudarlos y se lanzaron a la rebelión en Dolores, el 29 de octubre de 1839. Entre voluntarios y peones aportados por los estancieros, llegaron a reunir casi 2000 hombres. Entre los principales líderes del grupo se contaron Pedro Castelli, hijo del prócer de la Independencia Argentina Juan José Castelli y que asumió el mando militar; Ambrosio Crámer, un coronel francés que había sido oficial de Napoleón Bonaparte; y Manuel Leoncio Rico, oficial del ejército de Rosas.


Tras unos días de preparación de las tropas, reunieron algunos contingentes de la zona del Tuyú (hoy General Lavalle) y de Chascomús. Se dirigieron hacia esa ciudad, donde se enteraron de que Lavalle había decidido lanzarse sobre Entre Ríos, su destino original.


La batalla



Las fuerzas leales a Rosas estaban alertas y se movieron rápidamente. El primero en salirles al cruce fue el coronel Prudencio Rosas, hermano del gobernador, a quien se unieron otros grupos, como el regimiento de Nicolás Granada, a quien curiosamente se creía unido a la revolución.


En total, Rosas llevó 1.600 soldados y unos 300 indios. En formación de batalla, la derecha del ejército de Rosas estaba al mando del teniente coronel Ramón Bustos, la izquierda al de Manuel del Carmen García, la infantería — ubicada en el centro — bajo las órdenes del mayor Florencio Villanueva y la retaguardia al mando del coronel Granada. Una fuerza adicional, formada principalmente por indígenas, estaba mandada por Ventura Miñana.


En la mañana del 7 de noviembre, las fuerzas de Rosas llegaron a orillas de la laguna de Chascomús, donde lo esperaban las fuerzas rebeldes, un total de 1.700 voluntarios. Los revolucionarios salieron a recibir al regimiento de Granada, a quien todavía creían su aliado, pero los hombres de éste atacaron violentamente a los rebeldes. La reacción desesperada de un batallón de los Libres logró desorganizar a las fuerzas de Rosas.6?


Granada reorganizó a los dispersos en torno a su propio regimiento y lanzó una serie de ataques, destruyendo las reservas de sus enemigos. Con Crámer muerto, el mando pasó a Rico, que logró reunir sus fuerzas e intentar un nuevo ataque. Pero uno de sus oficiales se pasó a las fuerzas de Granada y, en su retirada, desorganizó completamente a los "Libres", que huyeron del campo de batalla. En su huida, arrollaron un escuadrón de caballería federal, llevándolo lejos del campo.


En total, la batalla había durado más de tres horas y costado 250 muertos,7? y entre 500 y 700 prisioneros y pasados al ejército vencido. El ejército de Rosas tuvo 7 muertos y 15 heridos.


Los vencidos

Pedro Castelli creyó que todavía podía lograr algo, porque un grupo había logrado tomar la ciudad de Tandil. Pero fue alcanzado y muerto, y su cabeza quedó clavada en la plaza de Dolores durante ocho años, como escarmiento. El grupo de Tandil caería sin luchar dos días después.


Rosas, por su parte, se instaló en Dolores y se dedicó a perseguir a quienes habían apoyado el movimiento; muchos estancieros y capataces fueron arrestados en las últimas semanas de ese año.


Rico huyó hacia el Tuyú, al frente de un grupo numeroso de hombres, y los embarcó en naves francesas (parece exagerado que haya embarcado mil hombres, como se dijo). De allí partieron a unirse al ejército de Lavalle en su campaña en Entre Ríos, y muchos lo acompañarían en toda su campaña de los años 1840 y 1841. La campaña terminó con un fracaso y con la muerte de Lavalle, Rico y muchos otros jefes.


La mayor parte de los gauchos fueron puestos en libertad por orden del gobernador, que prefirió ganarse su fidelidad anunciando que habían sido engañados por sus patrones para unirse a la campaña. En realidad, muchos de ellos habían seguido a sus jefes sin detenerse en las causas por la que éstos se habían insurreccionado, como también muchos de los que seguían incondicionalmente a Rosas era por seguir a sus patrones, partidarios de éste.


La derrota de los liberales (o unitarios) agotó las fuerzas de los opositores a Rosas en el sur de la provincia, que fueron sus mejores partidarios hasta el final de su gobierno. Los opositores que permanecían en la capital emigraron lo más rápido que pudieron.


Los franceses siguieron intentando ayudar a los enemigos de Rosas, pero ya a finales del año siguiente los abandonaron. Rosas logró imponer su sistema político a todo el país a fines del año 1842 por primera vez en su carrera.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Hace 73 años hablaba Eva Perón: “Estamos luchando por el ser o no ser de la Patria”

 



DISCURSO EN EL ALMUERZO EN SU HONOR ORGANIZADO POR EL PARTIDO PERONISTA FEMENINO, DISTRITO CAPITAL FEDERAL. 4 de Mayo de 1950


“Estamos luchando por el ser o no ser de la Patria”

Eva Perón

[4 de Mayo de 1950]



Agradezco emocionada las palabras que acaban de pronunciar la delegada de la Capital, la secretaria de la Junta Metropolitana Femenina, la señora subcensista en representación de todas las compañeras, el señor ministro de Industria y Comercio, que me ha emocionado profundamente, el doctor Cámpora y el compañero Espejo. Han estado aquí representadas las mujeres Peronistas de la Capital, el Poder Ejecutivo, la Cámara de Diputados, y las fuerzas todas del trabajo por medio del Secretario General Confederación del Trabajo. Qué más puede ambicionar una humilde mujer que ha abrazado la causa de los trabajadores, de los humildes de la patria, que se reúna un grupo de mujeres y de hombres de bien para levantar sus copas y brindar por una fiesta que se refiere a mi persona. Ustedes me colman de felicidad en mis sentimientos de mujer, al saber que aquí se ha tendido una mesa de amor, de camaradería, de solidaridad. 

Agradezco emocionada todas las palabras que se han pronunciado, como asimismo a las compañeras del Partido Peronista Femenino, por el Distrito Capital, por este acto simbólico, porque nos sirve también para estrechar vínculos, para aunar opiniones y para conocernos mejor, en esta empresa que hemos iniciado de colaborar y apoyar al General Perón. Y ya que el tiene como columna vertebral a la clase trabajadora, nosotras queremos ser una de las vértebras de esa columna maravillosa sobre la cual se apoya, respalda y con la cual trabaja tan tranquilo el General Perón. 

Al aceptar de la Asamblea Nacional de Mujeres la inmensa responsabilidad de presidir este movimiento, lo hice porque pretendía, y pretendo, tratar de unir a todas las mujeres Peronistas, y canalizar esa fuerza extraordinaria del Peronismo por el camino de las fuentes creadoras, dignificadoras y grandiosas, por el sentido patriótico de la doctrina Peronista. La responsabilidad era grande; no lo ignoraba, pero la acepté. Y quiero que todas las mujeres del país sepan, una vez más, que Eva Perón ama entrañablemente a todas las Peronistas, a todas por igual, y aun más a aquellas que desde los más lejanos rincones de la patria trabajan con su corazón puesto al servicio del Lider de la Nacionalidad, el General Perón. 

Aprovecho esta oportunidad para darles un consejo, no solo a las mujeres Peronistas del Distrito Capital, sino a todas las Peronistas de la República, subcensistas y censistas de todo el territorio de la Patria. Ustedes tienen una gran responsabilidad, como bien lo dijo el compañero Espejo: la responsabilidad de comprender a todas las compañeras, la de tratar de acercar a la dirección del Partido a todas los elementos capaces, Peronistas de verdad, que vengan con el espíritu de sacrificarse y poner a contribución sus fuerzas en pro de esta causa de la nacionalidad. Deben ser tolerantes, porque hay que tolerar para que nos toleren; deben ser persuasivas y llevar adelante la doctrina, y no solo predicarla, sino practicarla con amor, con espíritu de abnegación y de renunciamiento. 

Ustedes piensen que el General Perón nos dijo hace poco tiempo que nos había dado una palanca con la cual podíamos mover el mundo y que lo importante era saber mover la palanca. El medio lo tienen. Tienen esa doctrina, tienen a un Lider insustituible, como es el General Perón y tienen una patria maravillosa, como es la nuestra. Pero tienen que trabajar y sacrificarse porque nada se consigue sino por el camino del sacrificio, de la comprensión y del amor. 

Les pido a todas ustedes que cuando vean, en cualquier rincón del país, por más alejado que sea, a una mujer que tiene un corazón bien puesto, como el del 17 de Octubre de 1945, traten de acercarla a nuestras filas y ustedes deben informarme de ello, puesto que yo no tengo el privilegio de estar en todos los lugares de la Patria para auscultar a cada una de las Peronistas que trabajan en pro de nuestra causa. Piensen que nuestro movimiento es grande y que hay cabida para todas, para que trabajemos una para todas y todas para una. Pero que no sea un “slogan” eso de “una para todas y todas para una”. Que eso sea una realidad como son las realidades que nos está dando a manos llenas el General Perón, que tiene el privilegio de amar a todas las Peronistas por igual, sin preferencias por ninguno. Así quiero yo también a las Peronistas. Cuanto más pequeñas más las quiero. La que a ustedes les parezca más insignificante, es la que está más cerca de mi corazón. Esta oportunidad creo que es la primera en que tomo contacto con las subcensistas, secretarias y prosecretarias de un distrito como es el de la Capital Federal y la aprovecho para decirles a todas que cualquiera, aunque ocupe un cargo de secretaria o prosecretaria, si se sacrifica colaborando por nuestra causa, puede llegar a ser la futura dirigente del Partido Peronista Femenino. Sacrifiquémonos; no pensemos en horarios ni en nada. Estamos luchando por el ser o no ser de la Patria y, cuando las fuerzas físicas se debiliten, levantamos nuestros ojos hacia la figura de nuestro Lider, el General Perón, que está quemando su vida en aras de la felicidad de todos los argentinos. Seamos una vértebra poderosa de esa columna de trabajadores que silenciosa pero tenazmente, está dando a diario muestra de su fidelidad y de su amor hacia el General Perón. 

Yo ambiciono a que la rama femenina del Partido Peronista le brinde nada más que satisfacciones, pero para ello debemos trabajar incesantemente, luchar sin egoísmos y sabernos tolerar mutuamente. Cuando una Peronista tenga alguna divergencia con otra, piense que hay una sola bandera; la del General Perón. Cuando se peleen dos Peronistas, no me traigan a mí el problema porque me causan un gran dolor. Yo quiero ser igual con todas para no ser injusta. En una familia pueden pelearse dos hermanas, pero siempre siguen siendo hermanas. Yo deseo que esta sea una gran familia; la familia que ambiciona el General Perón. 

Hoy, nosotras tenemos el privilegio de tener un hombre de los quilates de nuestro Presidente y es por eso que debemos formar esta rama, que hoy se inicia, con toda la perfección y con todo el amor que él quiere. Formemos un partido político que encierre todas las virtudes que los mismos deben tener. Que no sea lo que han sido en nuestro país; algo desagradable y molesto, sino que sea un instrumento principalísimo y valiosa para la grandeza de la Patria. Esa lo lograremos con sacrificio y colaboración. 

Deseo que cada una de ustedes, en la circunscripción que representen, le llevan a todas las mujeres Peronistas un abrazo afectuoso y este pensamiento mío, aun a aquellas que no están dentro del partido. Lo que yo quiero decirles es que se sacrifiquen. La que mejor colabore, la que mejor trabaje por la causa, será quien en el futuro quede al frente del Partido. Yo quisiera que surgieran otras mujeres de esas condiciones; lo deseo y así lo espero. Necesitamos valores femeninos jóvenes, ya que tenemos una doctrina maravillosa y un Lider como el General Perón. Debemos actuar en estrecha colaboración con los hombres, animadas por el mismo ideal y constituyendo dos fuerzas paralelas que se complementen, tras el camino que nos ha señalado el General Perón para lograr una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. 

Empecemos por ser disciplinadas. Seamos unidas; yo quiero que la mujer argentina logre algo, que llegue, que triunfe. La señora de Perón no quiere absolutamente nada para si, sino que las mujeres tengan un arma poderosa en su unidad y que sean organizadas: así triunfaremos, si no, no. 

Por ello estamos constituyendo estas vanguardias del Peronismo. Ello requiere perseverancia y hacer como el General Perón, quien encontró frente a si dos caminos: uno asfaltado, y otra obstaculizado por una tupida maraña. Perón se abrió paso a hachazos por entre esa selva de inconvenientes y obstáculos, hasta entrever al fin, como esta entreviendo ahora, un mañana promisorio para todos los argentinos. El otra camino, tan fácil y cómodo, era el de la entrega, la entrega no solo del pueblo sino de la Patria toda. Dentro de muy poco tiempo hemos de rendir un homenaje al General Perón; haremos bajar a todas las compañeras del inferior, para que, juntas con las de la Capital Federal, podamos decirle, “presente, mi general”, siguiendo el ejemplo de todos los trabajadores, que son misioneros de Perón y desde la cuna hasta la muerte luchar por la doctrina Peronista. 

Ustedes deben saber que yo estoy siempre dispuesta para aclarar cualquier malentendido, para reanimarlas y darles confianza y fe; yo quiero ser para las mujeres Peronistas como madre, como la hermana, que trata de comprenderlas, de ayudarlas y de hacer que se entienden y ayuden entre ustedes mismas. Cuando todas logremos esta unidad y este entendimiento mutuo, el General Perón podrá dormir tranquilo su sueno de patriota, sabiendo que su sacrificio no ha sido estéril, y que, a través de los tiempos, la doctrina Peronista se robustecerá y engrandecerá por la obra de la sangre nueva y las ilusiones patriotas de las futuras generaciones. 

Yo levanto mi copa para brindar, no por mi cumpleaños que es simplemente el cumpleaños de una descamisada más, sino para brindar por ustedes, por la felicidad de todas las mujeres Peronistas argentinas, aun por la felicidad de aquellas que viven en las regiones más lejanas del país. A todas las tengo muy cerca de mi corazón y las estrecho cariñosamente, recordándoles que nadie debe creerse, porque desempeñe un cargo o una función, dueña del Partido Peronista, porque las verdaderas dueñas son las descamisadas de la Patria, las descamisadas del 17 de Octubre de 1945. Nosotros tenemos la enorme responsabilidad de comprender y llevar a la práctica y cristalizar los ensueños y los afanes de nuestro Lider, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra nacionalidad, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra nacionalidad, el General Perón, y porque todos los años nos encuentre juntas. 

MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN

A 185 años de la Batalla de Chascomús.

La Batalla de Chascomús (Chascomús, 7 de noviembre de 1839) fue un enfrentamiento librado durante las guerras civiles argentinas, en el que ...